15

Abr

2013

Por Juan Ramón Selva Royo

Por Juan Ramón Selva. 15 abril, 2013.

Todos aspiramos a que nuestras ciudades sean espacios de convivencia. Para ello, es necesario un mínimo de condiciones que permitan que esos ambientes sean gratos: salubridad, decoro, seguridad, etc.

Uno de estos indicadores al que, quizá, no prestamos demasiada atención es el confort acústico. La calidad de vida, la salud física –y sobre todo la psíquica (el llamado estrés urbano)– mejorarían si nuestras calles fueran ambientes con menos ruidos. Alarmas, jaladores de combis, martillos neumáticos… Puede parecer una apreciación algo materialista, pero lo cierto es que hasta nuestra productividad laboral mejoraría.

Los urbanistas suelen poner mucho empeño en el diseño morfológico de las ciudades, procurando espacios urbanos bellos e innovadores. Pero es necesario también prestar atención a los graves problemas sonoros que nos aquejan. Los espacios abiertos y arbolados, las plazas con poco tránsito vehicular o calles peatonalizadas son ejemplos de ambientes acústicamente confortables.

Cierto es que estas actuaciones pueden parecer imposibles de llevar a cabo en ambientes ya muy degradados desde el punto de vista sonoro. Pero, ya que que los edificios fonoabsorbentes todavía no se han desarrollado, lo razonable sería incidir sobre los focos emisores de ruido.

Me refiero, sobre todo, al control sobre las señales acústicas emitidas por los vehículos. Hay ciudades del Ecuador en las que no se escucha el claxon de ningún taxi. ¿Cómo lo han conseguido? Sería estupendo poder decir que a través del civismo, pero en este caso ha sido el temor a las fuertes multas lo que ha funcionado.

No importa. Lo fundamental es que descubramos que es posible tener calles con menos estrés, pues a fuerza de no intentarlo corremos el riesgo de pensar que el ruido es lo habitual o, en el mejor de los casos, lo irremediablemente necesario. Campañas como la emprendida por la Municipalidad de Miraflores, en Lima (Un minuto de silencio) merecen un reconocimiento, aunque quizá no sean suficientes.

En otros países, hace tiempo que la señal de Prohibido señales acústicas se retiró incluso de la educación vial infantil… ¿Es éste un sueño inalcanzable?Image

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